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Violencia de género, una reflexión para comenzar el año

En un interesante artículo en el Diario Información, el Magistrado D. Vicente Magro Servet reflexiona sobre la protección que el Estado proporciona a la víctima de malos tratos frente al agresor.

Vicente Magro hace incapié en la visión tergiversada de la realidad de los maltratadores que consideran a la mujer como una propiedad y hace un llamamiento a que se denuncien estas situaciones, pero también una reflexión de la que el Estado y todos los agentes sociales implicados deben de ser partícipes: la víctima es la que debe de sentirse arropada y protegida

Porque si les aconsejamos que denuncien y luego no se le dan medidas eficaces estaremos llevando a las víctimas al abismo del incremento del riesgo, por cuanto la denuncia de la víctima al maltratador y la correlativa inexistencia de medidas de protección a aquella es, indiscutiblemente, incrementar el riesgo de que la violencia acabe en tragedia con el crimen. Quien maltrata no asume que sea posible que su víctima «tenga el atrevimiento», -podemos decirlo así según la forma de pensar del maltratador- de denunciarle y llevarle ante la policía y ante el juzgado. Ni tampoco asume que se quiera separar de él, porque ese sentimiento de posesión o propiedad les hace querer dominar el «escenario» del terror en el hogar para medir ellos lo que se puede hacer y lo que no. Y en su particular forma de vivir «la convivencia» no cabe en ellos que la mujer se dirija un día a una comisaría a denunciarlo.

E insiste y hace un llamamiento de cara a la aplicación de medidas más contundentes contra los violentos:

Por ello, habría que abrir el debate acerca de que en estos casos de quebrantamientos de medidas cautelares de alejamiento, o de prohibición de comunicación, se apliquen medidas cautelares más contundentes amparadas en el art. 503.3 de la Ley de Enjuiciamiento criminal de prisión provisional, al apreciarse que si, tras el hecho anterior por el que ha sido denunciado y se le ha dictado esa orden de alejamiento, quebranta esta medida cuando por el hecho anterior quedó en libertad hasta el juicio, debería adoptarse una medida cautelar privativa de libertad por haber vulnerado esa prohibición de acercarse a la víctima y extremar el miedo de ésta de comprobar cómo el denunciado hace caso omiso de las advertencias judiciales que se le habían realizado de que no se acercara a la víctima.

Puedes leer el artículo completo en el siguiente enlace

http://www.diarioinformacion.com/opinion/2018/01/03/proteccion-victimas-ordenes-alejamiento/1973813.html 

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